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Información importante
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica, una exploración física ni un diagnóstico profesional. Ante dolor intenso, vómitos, cambio de coloración sobre una hernia, fiebre, distensión abdominal o imposibilidad para evacuar o expulsar gases, acude inmediatamente a un servicio de urgencias.
Hernias: tipos, síntomas, diagnóstico y tratamiento
Una hernia puede comenzar como un pequeño bulto que aparece al toser, cargar peso o realizar algún esfuerzo. En otros casos, puede producir dolor, ardor, presión abdominal o molestias que aumentan con el paso del tiempo.
Aunque algunas hernias no presentan síntomas importantes al principio, es recomendable que cualquier protuberancia o dolor persistente en el abdomen o la ingle sea valorado por un cirujano. Una revisión oportuna permite conocer el tipo de hernia, determinar su tamaño y establecer si necesita vigilancia o tratamiento quirúrgico.
En Hernias Cuernavaca ofrecemos valoración especializada para identificar el problema y explicar las alternativas de tratamiento de acuerdo con las características de cada paciente.
¿Qué es una hernia?
Una hernia se presenta cuando grasa, intestino u otro tejido interno sobresale a través de una abertura o zona débil de los músculos y tejidos que normalmente lo mantienen en su lugar.
La mayoría de las hernias aparece en la pared abdominal, aunque también existen hernias internas, como la hernia hiatal, en la que una parte del estómago se desplaza hacia el tórax a través del diafragma.
Una hernia puede manifestarse como:
Un bulto visible o palpable.
Sensación de presión o pesadez.
Dolor al toser, agacharse o levantar objetos.
Molestia después de permanecer mucho tiempo de pie.
Ardor o tirón en una zona específica.
Inflamación que aumenta con el esfuerzo y disminuye al recostarse.
No todas las hernias producen dolor y algunas solo son visibles al realizar esfuerzo. Por esta razón, la exploración médica es importante incluso cuando la molestia parece pequeña.
¿Por qué aparece una hernia?
Las hernias se forman por la combinación de una debilidad en los músculos o tejidos y un aumento de la presión dentro del abdomen.
La debilidad puede estar presente desde el nacimiento o desarrollarse con los años debido al envejecimiento de los tejidos, cirugías previas, lesiones o problemas de cicatrización.
Entre los factores que pueden favorecer su aparición se encuentran:
Predisposición o debilidad natural de la pared abdominal.
Levantamiento frecuente de objetos pesados.
Tos crónica.
Estreñimiento y esfuerzo constante para evacuar.
Embarazos.
Sobrepeso u obesidad.
Acumulación de líquido dentro del abdomen.
Cirugías abdominales anteriores.
Infecciones en heridas quirúrgicas.
Tabaquismo.
Diabetes o enfermedades que afectan la cicatrización.
Actividades que aumentan repetidamente la presión abdominal.
Cargar peso no siempre es la única causa de una hernia. En muchas ocasiones, el esfuerzo hace evidente una zona débil que ya existía. Toser, estornudar o pujar también puede aumentar la presión sobre esa zona.
Hernia inguinal
La hernia inguinal aparece en la ingle, en la zona donde el abdomen se une con la parte superior del muslo. Puede presentarse de un solo lado o en ambos lados.
Es uno de los tipos de hernia más frecuentes, especialmente en hombres. Puede contener grasa abdominal o una porción del intestino.
Síntomas de una hernia inguinal
Bulto en la ingle.
Aumento del volumen al toser, pujar o levantar peso.
Dolor o ardor en la zona.
Sensación de presión o debilidad.
Molestia al caminar o permanecer de pie.
Dolor que puede extenderse hacia el escroto en los hombres.
Protuberancia que desaparece al acostarse y vuelve a aparecer con el esfuerzo.
Una hernia inguinal no suele desaparecer por sí sola. Algunas hernias pequeñas y con pocos síntomas pueden mantenerse bajo vigilancia médica, pero aquellas que crecen, duelen o afectan las actividades cotidianas pueden requerir cirugía.
Hernia umbilical
La hernia umbilical aparece en el ombligo o alrededor de este. Se forma cuando grasa o una parte del intestino empuja a través de una zona débil de la pared abdominal.
En los adultos puede relacionarse con sobrepeso, embarazos múltiples, aumento de la presión abdominal o acumulación de líquido dentro del abdomen.
Síntomas de una hernia umbilical
Ombligo abultado o salido.
Protuberancia que aumenta al toser o realizar esfuerzo.
Dolor o sensibilidad alrededor del ombligo.
Sensación de presión.
Aumento progresivo del tamaño.
Dificultad para introducir nuevamente el bulto al abdomen.
A diferencia de algunas hernias umbilicales infantiles, las hernias umbilicales en adultos generalmente no se cierran espontáneamente. El tratamiento depende del tamaño, los síntomas, el crecimiento y las condiciones de cada paciente.
Hernia supraumbilical
La hernia supraumbilical aparece por encima del ombligo, generalmente sobre la línea media del abdomen.
Se considera un tipo de hernia ventral. Dependiendo de su localización exacta, también puede denominarse hernia epigástrica, especialmente cuando se encuentra entre el ombligo y la parte inferior del esternón.
Puede contener principalmente grasa abdominal, aunque algunas hernias de mayor tamaño pueden involucrar otras estructuras.
Síntomas de una hernia supraumbilical
Bulto pequeño por encima del ombligo.
Dolor localizado.
Sensación de tirón o ardor.
Molestia al hacer ejercicio o cargar objetos.
Dolor al toser, reír, evacuar o incorporarse.
Protuberancia que aparece y desaparece.
Aunque algunas son pequeñas, pueden provocar dolor considerable debido a que la grasa queda atrapada en una abertura estrecha. La valoración permite diferenciarla de lipomas, separación de los músculos abdominales y otros problemas de la pared abdominal.
Hernia incisional o eventración
La hernia incisional aparece sobre una cicatriz de una cirugía abdominal previa. Se produce cuando la pared abdominal no recupera completamente su resistencia y se forma una abertura en la zona de la incisión.
Puede desarrollarse semanas, meses o incluso años después de una operación.
Factores relacionados con una hernia incisional
Infección de la herida quirúrgica.
Mala cicatrización.
Sobrepeso u obesidad.
Diabetes.
Tabaquismo.
Desnutrición.
Uso prolongado de determinados medicamentos, como esteroides.
Tos persistente.
Estreñimiento.
Esfuerzos realizados antes de completar la recuperación.
Cirugías abdominales previas.
Síntomas de una hernia incisional
Bulto sobre una cicatriz.
Aumento del volumen al ponerse de pie.
Dolor o presión en la zona operada.
Sensación de debilidad en el abdomen.
Molestia al realizar esfuerzos.
Crecimiento progresivo de la protuberancia.
Las hernias incisionales pueden variar desde pequeños defectos hasta alteraciones complejas de la pared abdominal. Por ello, el tratamiento debe planearse según el tamaño, la ubicación, las cirugías anteriores y el estado general del paciente.
Hernia hiatal
La hernia hiatal es diferente de las hernias visibles de la pared abdominal. Aparece cuando una parte del estómago se desplaza hacia el tórax a través de la abertura del diafragma por donde pasa el esófago.
No produce un bulto externo. Con frecuencia se relaciona con reflujo gastroesofágico, aunque algunas personas no presentan síntomas.
Síntomas de una hernia hiatal
Acidez o ardor detrás del pecho.
Regurgitación de alimentos o líquidos.
Reflujo ácido.
Dolor en la parte superior del abdomen.
Dolor en el pecho.
Dificultad o dolor al tragar.
Eructos frecuentes.
Sensación de llenura después de comer poco.
Tos nocturna.
Ronquera.
Falta de aire en algunos casos.
No todas las hernias hiatales necesitan cirugía. Muchos pacientes pueden controlar sus síntomas mediante cambios de hábitos y medicamentos. La cirugía puede considerarse cuando los síntomas son intensos, no responden al tratamiento, existen complicaciones por reflujo o se trata de una hernia grande.
El dolor en el pecho no debe atribuirse automáticamente a una hernia hiatal. Cuando es intenso, aparece repentinamente o se acompaña de falta de aire, sudoración o dolor en el brazo o la mandíbula, debe buscarse atención médica inmediata para descartar un problema cardiaco.
Señales de alarma de una hernia
Una hernia puede complicarse cuando el tejido queda atrapado y ya no puede regresar al abdomen. Si además se interrumpe su circulación sanguínea, se produce una estrangulación, la cual representa una urgencia médica.
Acude inmediatamente a urgencias si presentas:
Dolor repentino, intenso o que empeora rápidamente.
Bulto duro, muy sensible o que no puede regresar al abdomen.
Cambio de color en la piel sobre la hernia.
Enrojecimiento, coloración morada u oscura.
Náuseas o vómitos.
Inflamación importante del abdomen.
Incapacidad para evacuar o expulsar gases.
Fiebre.
Debilidad intensa o malestar general.
Estos síntomas pueden indicar que una porción del intestino está atrapada, obstruida o ha perdido su suministro de sangre. La atención no debe retrasarse.
En personas con síntomas digestivos o posible hernia hiatal, también requieren valoración prioritaria:
Vómito con sangre.
Heces negras o con sangre.
Dificultad progresiva para tragar.
Vómitos persistentes.
Pérdida de peso sin explicación.
Dolor intenso en el pecho o abdomen.
¿Cómo se diagnostica una hernia?
El diagnóstico comienza con una entrevista médica y una exploración física. El cirujano revisa la zona donde existe dolor o aumento de volumen y puede pedir al paciente que se ponga de pie, tosa o realice una maniobra suave de esfuerzo.
Muchas hernias de la pared abdominal pueden diagnosticarse mediante la exploración clínica.
Cuando la hernia no es evidente, existe dolor sin un bulto claro o se necesita conocer con mayor precisión su tamaño y contenido, pueden solicitarse estudios como:
Ultrasonido de la pared abdominal o de la ingle.
Tomografía computarizada.
Resonancia magnética en casos seleccionados.
En las hernias incisionales grandes o complejas, la tomografía puede ayudar a evaluar el tamaño del defecto, los músculos abdominales y las cirugías anteriores.
Para diagnosticar una hernia hiatal pueden utilizarse:
Endoscopia superior.
Radiografía o estudio con contraste del esófago y estómago.
Manometría esofágica.
Medición del pH del esófago en pacientes seleccionados.
Estos estudios permiten conocer la anatomía, evaluar el reflujo y descartar otros problemas del esófago o del estómago.
Cirugía laparoscópica de hernia
La cirugía laparoscópica es una técnica de mínima invasión que permite reparar determinados tipos de hernia mediante pequeñas incisiones.
A través de una de las incisiones se introduce una cámara que permite observar el interior del abdomen. Por las demás se colocan instrumentos especializados para regresar los tejidos a su posición y reparar el defecto.
Dependiendo del tipo, tamaño y localización de la hernia, la reparación puede realizarse con suturas, una malla quirúrgica o una combinación de ambas.
Posibles ventajas de la cirugía laparoscópica
En pacientes adecuadamente seleccionados, puede ofrecer:
Incisiones más pequeñas.
Menor dolor posoperatorio.
Recuperación funcional más rápida.
Regreso más temprano a determinadas actividades.
Menor riesgo de algunas complicaciones relacionadas con la herida.
Mejor visualización de ambos lados de la ingle.
Posibilidad de revisar otras zonas de la pared abdominal.
Las reparaciones laparoscópicas o robóticas suelen permitir una recuperación más sencilla en determinados pacientes, pero no existe una sola técnica adecuada para todas las hernias.
¿Todos los pacientes son candidatos?
No. La elección entre cirugía abierta, laparoscópica o robótica depende de factores como:
Tipo de hernia.
Tamaño del defecto.
Localización.
Si es una hernia nueva o recurrente.
Cirugías abdominales anteriores.
Presencia de adherencias.
Estado general del paciente.
Existencia de infección.
Si se trata de una cirugía programada o una urgencia.
El objetivo no es utilizar una técnica específica en todos los casos, sino elegir la reparación que ofrezca mayor seguridad y mejores resultados para cada paciente.
Recuperación después de una cirugía de hernia
La recuperación varía según el tipo de hernia, la técnica utilizada, el tamaño de la reparación, el trabajo que realiza el paciente y su estado general de salud.
Las reparaciones sencillas pueden realizarse como procedimientos ambulatorios, mientras que las hernias grandes, recurrentes o complejas pueden necesitar hospitalización.
Primeros días
Durante los primeros días puede presentarse:
Dolor o sensación de tirantez.
Inflamación.
Moretones alrededor de las incisiones.
Cansancio.
Sensibilidad al cambiar de posición.
Inflamación temporal en la ingle o el escroto después de ciertas reparaciones inguinales.
Generalmente se recomienda comenzar a caminar desde las primeras horas, aumentar gradualmente la actividad y evitar permanecer inmóvil por periodos prolongados.
Regreso a las actividades
Algunas personas pueden retomar actividades ligeras en pocos días. El regreso al trabajo de oficina suele ocurrir antes que el regreso a empleos que requieren cargar peso, empujar, jalar o hacer esfuerzo físico.
La recuperación completa de una reparación inguinal puede tomar alrededor de cuatro a seis semanas, aunque el tiempo varía considerablemente. Caminar y aumentar progresivamente la actividad suele ser recomendable.
El momento para regresar al ejercicio, conducir, cargar objetos o trabajar debe ser indicado por el cirujano. Las recomendaciones pueden ser diferentes según la técnica y el tamaño de la reparación.
Recomendaciones generales
Toma los medicamentos únicamente como fueron indicados.
Mantén las heridas limpias y secas.
Camina varias veces al día.
Evita el estreñimiento.
Consume suficiente agua y fibra, salvo contraindicación.
No levantes objetos pesados sin autorización.
Evita actividades que provoquen dolor.
Acude a tus revisiones posoperatorias.
No retires vendajes, puntos o adhesivos sin indicación.
Comunícate con tu cirujano si presentas fiebre, secreción en la herida, enrojecimiento progresivo, dolor que aumenta, vómitos persistentes, dificultad para orinar o inflamación excesiva.
Valoración de hernias en Cuernavaca
Cada hernia es diferente. Su tratamiento debe considerar la ubicación, el tamaño, los síntomas, las actividades del paciente, sus antecedentes quirúrgicos y su estado general de salud.
Durante la consulta se realiza una exploración, se revisan los estudios disponibles y se explica si el caso puede mantenerse en vigilancia o si es recomendable una reparación quirúrgica.
Agenda una valoración con el Dr. Óscar Alejandro López Caro en Cuernavaca y recibe una explicación clara sobre tu diagnóstico y las alternativas de tratamiento.






